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Dactiloscopia y detectives privados
La dactiloscopia consiste en el estudio de las huellas dactilares con el objetivo de identificar al sujeto que comete un acto delictivo. Además, también puede vincular a un sospechoso con el lugar en el que se ha cometido el crimen o con los elementos que se han usado para llevarlo a cabo. En ocasiones puede tener una fuerza probatoria muy elevada que puede cambiar el curso de un juicio penal.

La huella dactilar es aquella impresión que realiza las crestas papilares de los dedos e de manera natural sobre cualquier superficie o por la acción de cualquier sustancia. Estos dibujos papilares son inmutables y únicos para cada persona. Mediante la dactiloscopia estas características particulares se someten a la disciplina científica que les otorga una gran utilidad en diversos ámbitos.

En nuestro país, por ejemplo, se recogen las huellas dactilares como método identificativo y que se asocia a un DNI.  Esta cualidad es la que hace que tengan tanto valor para las investigaciones criminales.  A pesar de que hoy en día está más o menos normalizado el uso de este recurso lo cierto es que produjo una verdadera revolución en el estudio del crimen.

Historia y orígenes de la dactiloscopia

La aparición de la dactiloscopia como tal se puede encontrar en 1858 en Argentina donde el funcionario Juan Vucetich buscaba un método eficaz para la identificación antropométrica que fuera de utilidad para la policía local del país. Para ello usó los estudios realizados por el inglés Francis Galton sobre las características de las líneas papilares entre otros.

En principio, la dactiloscopia se usaba para la identificación de presos en los centros penitenciarios. La primera noticia de su aplicación en criminalística lo podemos encontrar también en el mismo país donde ayudó a resolver un crimen gracias a una huella ensangrentada. Ante la eficacia del sistema empezó su difusión por todo el mundo.

A principios del siglo XX ya se puede encontrar registro del uso de la dactiloscopia en un juicio criminal en Inglaterra. En concreto sirvió para identificar los perpetradores de un robo. También se puede observar cómo esta disciplina también se usa en aquella época en las administraciones públicas de países como Estados Unidos aprovechando sus cualidades para la identificación.

En España, la introducción de la dactiloscopia viene de la mano de Federico Olóriz, que fue catedrático de Anatomía Patológica. Estableció un sistema que permitía clasificar e identificar huellas dactilares que fue usado en España desde 1911 hasta 1982.

La dactiloscopia y los avances conseguidos en la investigación criminal

Desde entonces hasta ahora es evidente que el panorama ha cambiado. La dactiloscopia sigue siendo uno de los recursos más útiles en las investigaciones criminales. Frente a los métodos rudimentarios del siglo pasado en los que usaba tintas o sustancias similares, ahora se consiguen procesos más eficaces gracias a los medios digitales.

El registro digital de las huellas dactilares ha supuesto un gran avance en la dactiloscopia ya que consigue un sistema más eficiente de comparación e identificación de los sujetos. En muchos países cuentan con sistemas AFIS (Automated Fingerprint Identification System) que usa recursos informáticos que logran reducir tiempos y aumentan le eficacia en las investigaciones criminales.

El papel de la dactiloscopia ha relevado la importancia de la huella dactilar como referencia biométrica para la identificación en el estudio del crimen. Pero, también está propiciando transformaciones en otros ámbitos. En la actualidad podemos encontrar aplicaciones en la identificación de móviles para el desbloqueo de sus funciones para la identificación en operaciones de compraventa.

En Detectib contamos con los mejores detectives privados y profesionales de criminología. Podrá conseguir los mejores resultados gracias a técnicas científicas como la dactiloscopia.